Cada año, Oropesa se transforma en un auténtico escenario al aire libre durante la celebración del festival internacional de teatro en la calle Noctívagos. Para quienes amamos el arte escénico, esta cita es imprescindible. Nosotros, estudiantes de interpretación teatral de la Escuela de teatro y cine Joaquín Benito de Lucas, de Talavera de la Reina, tuvimos la suerte de formar parte del equipo del festival. Durante nuestra estancia, fuimos partícipes de una Oropesa que brillaba, comprometida con la cultura, en la que las plazas, las calles y el patio del castillo se llenaban de vida, de aplausos y de historias.
Estamos de obras
Nuestra llegada estuvo marcada por los nervios y la ilusión. Desde el primer momento, la Escuela de
teatro y cine Joaquín Benito de Lucas apostó por nosotros para la jornada y el equipo de organización nos acogió rápidamente. Ya se nos habían asignado diferentes grupos para completar turnos y poder disfrutar de las representaciones. Pese a las altas temperaturas, cumplimos cada tarea con entusiasmo, conscientes de que vivíamos una de esas experiencias que marcan para siempre.
El abanico del festival fue variado: desde las representaciones de Minívagos, protagonizadas por los más pequeños del municipio, hasta compañías de toda España, con propuestas que abarcaban desde la crítica social hasta la comedia más desenfadada. Disfrutamos de montajes muy diversos, cada uno con un estilo propio y un lenguaje escénico único. Para nosotros, es increíble poder atender a las obras no solo como espectadores, sino también como aspirantes a actores.
Disfrutamos de piezas clásicas como Las Preciosas Ridículas, con una perspectiva más actual, por medio de las redes sociales (que ya se había representado en nuestra escuela); o Le es fácil flotar, una cómica y contundente crítica a la contaminación del medio marino por el despilfarro de plásticos.
Nuestra experiencia
Pero nuestra implicación fue mucho más allá de ver las funciones. En esta convivencia hemos charlado con los actores y directores de las compañías y hemos formado parte del sketch que precedía a la performance de los mayores como en la entrega de premios, donde cantamos una versión adaptada a nuestra obra, Fuenteovejuna, de la canción La Hierba de los Caminos de Óscar Chávez. (Como si no hubiésemos aprovechado los paseos y los descansos por el pueblo para repasar nuestro repertorio).
¿Qué nos llevamos?
No exageramos al decir que ha sido una experiencia única. Hemos aprendido de grandes profesionales con los que compartimos la misma pasión. Nos ha unido aún más como grupo, nos ha hecho crecer como intérpretes y nos ha reafirmado en una idea fundamental: el teatro es necesario.
Contar historias, generar emociones, conectar con el público… eso es lo que nos mueve.
Le estamos muy agradecidos a María Salas y Sergio Sanguino, nuestros profesores, por el cuidado que
han puesto para que nuestra estancia sea aún más cómoda y al equipo de Noctívagos por confiar a la Escuela de teatro y cine Joaquín Benito de Lucas la participación. Poder representar Fuenteovejuna en el patio del castillo fue todo un privilegio, también.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Carlos, a Pepe y a todas las personas que nos han acompañado y guiado en este fin de semana inolvidable. Gracias por la confianza y por permitirnos formar parte de algo tan valioso. Hacéis una labor imprescindible. No dejéis que esto se pierda.

