
Hoy las luces de nuestro escenario se apagan un poco y el silencio se adueña de nuestra platea. La familia de Noctívagos está de luto.
Con el corazón encogido, lamentamos comunicar el fallecimiento de David, hijo de nuestros queridos compañeros y miembros fundamentales de esta asociación, Espe y Gori y hermano de nuestra querida Noe.
Para quienes formamos parte de este certamen, Noctívagos no es solo teatro; es una familia que crece y se sostiene gracias al esfuerzo y la pasión de personas como su madre, Espe, miembro de nuestra directiva, su padre, Gori, incansable y vital colaborador y Noe, entusiasta participante, que casi ha crecido con nosotros como se reflejan en todas las imágenes de nuestro archivo que relatan su participación y entrega. Hoy, ese dolor que sienten lo sentimos como propio.
David nos ha dejado a una edad temprana, tras una batalla valiente y silenciosa en la que nunca le faltó el refugio, el cuidado y el amor infinito de los suyos. Se va un joven que creció entre bambalinas, compartiendo nuestra ilusión por cada noche de teatro, y cuya ausencia deja un vacío imposible de llenar en nuestras calles y en nuestros corazones.
Dicen que el teatro es efímero, pero la huella que dejan las personas buenas es eterna. Aunque hoy nos cueste encontrar las palabras, sabemos que David siempre tendrá una butaca reservada en nuestra memoria y en cada función que el destino nos permita celebrar.
Desde Noctívagos, queremos enviar todo nuestro cariño, nuestra fuerza y nuestro abrazo más sincero a sus padres, a su hermana y a todos sus familiares en estos momentos de oscuridad.
Descansa en paz, David. Que el aplauso de todos nosotros te acompañe siempre allá donde estés.
